Opiniones y críticas

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Barcelona, ciutat simbòlica al blog de Oriol Nel.lo

Aleix Porta Alonso, La ciudad como símbolo de sí misma, Barcelona Metrópolis, Núm. 099

José Manuel García Ferrer a Facebook (23 08 2016)

Leyendo toda la primera parte de “Barcelona, ciutat simbòlica” (Miquel de Moragas Spà, Ajuntament de Barcelona, 2016), que sintetiza, con frases escuetas, la aportación teórica de base, recogida de una amplia bibliografía, me iba entrando una cierta ansiedad por llegar al nucleo del libro, en el que se hablaba directamente de Barcelona y los símbolos que la ciudad nos comunica. No es que no me interesase todo ese sustrato teórico que se nombraba, al revés. Incluso he seguido –leído, oído conferencias- bastantes de las cosas mencionadas, que me parecían bastante familiares. Debía ser, pues, una sensación parecida a esa (que, esa sí, me resulta muy ajena) de los jugadores de fútbol haciendo precalentamiento antes de entrar a disputar el partido, que es lo que realmente desean.
Leyendo ya después los otros capítulos, el hueso del libro, iba acelerando la lectura, para ver si daba con algún filón virgen, para hincarle el diente. Han ido pasando ante mí los diferentes acontecimientos que han ido configurando la imagen de la ciudad, los diferentes símbolos con los que nos topamos al pasear por la calle, y hasta un repaso de lo que explicaban novelas, películas, comics o hasta las guías de Barcelona sobre ella misma. En alguno de esos aspectos, cuando parece que va a entrar a matar, pasas página y ya estás en otro capítulo.
Ha debido ser ya acabando el libro cuando me he dado cuenta del, para mí, auténtico alcance del libro, que veo en realidad como un índice, un esquema, perfectamente ordenado, de todo lo que uno puede llegar a pensar a partir de un libro con un título como ese. El verdadero trabajo está ahí, en ordenar, estructurar todo el conocimiento existente, exponerlo muy claramente, bien digerido, y a la vez dar pistas sobre por dónde seguir navegando para ampliar el conocimiento. Me imagino a su autor, una vez ha caído en qué nuevo tema incorporar, estudiando qué fuentes pueden dar cuenta de él, situándolo en su sitio dentro del esquema del libro, y pasando al siguiente, como quien va colocando en su sitio los ítems de su colección de sellos, o coleópteros.
Ya teniendo clara esta idea en mi cabeza, me he podido distender, incluso me he liberado de la lectura en profundidad de algún capítulo que creía que no me aportaba demasiado, y me he puesto a disfrutar de pequeñas cosas que, dispersas por aquí y por allá, claro está, evidentemente, aporta además el libro. Es tan extensa la mirada por él extendida, que para todos habrá información que resulte novedosa. Para mi lo han sido, por ejemplo, la historia de los diferentes pavimentos que pueden verse por las aceras de Barcelona, la existencia de determinadas páginas web de gran interés (aunque alguna de ellas, no sé si porque estamos en periodo estival, me las he encontrado desactivadas), los altibajos sufridos por determinadas estatuas, la razón de la retirada de las famosas vespasianas de sus emplazamientos, los autores del diseño de algún elemento del mobiliario urbano que me gusta especialmente, años de apariciones y retiradas de diferentes elementos y ordenanzas de la ciudad, los orígenes de los colores de los transportes públicos, o hasta me ha hecho recuperar (estaba perdida por ahí, en mi cabeza) la señal que por las calles indicaba la existencia de una parada de tranvía.
Ojalá se vaya manteniendo y actualizando periódicamente, para seguir ofreciendo servicio. En la segunda edición yo pediría, para añadir a lo que otros por su parte solicitarán, aún consciente de que el recuento debe ser necesariamente limitado, la inclusión de al menos los nombres de:
– Pere Balañá (“El último sábado”) y varios films de Llorenç Soler, o las imágenes clandestinas sobre manifestaciones de Manuel Esteban en el apartado sobre películas sobre la ciudad.
– Los nombres de Marcos Ordóñez (su primera novela, “El signo de los tiempos”, con sus excesos, la veo como una de las imprescindibles sobre Barcelona) y de Llorenç de Sant Marc (novelas sobre la agitación anarquista y los pistoleros de la patronal a principios del siglo XX) dentro de las obres de narrativa sobre la ciudad.
Queda dicho.